EL DESASTRE AMBIENTAL DE LA BAHÍA DE PORTMAN, 25 AÑOS EN EL OLVIDO

Durante el mes de agosto de 2012 MACYP se desplazó a la localidad murciana de Portmán con el objetivo de conocer de cerca la problemática de este pequeño pueblo de pasado minero.

Un itinerario recomendado es la N-345, carretera que une Portmán con La Unión,  por la sorprendente cantidad de cicatrices que han dejado sobre el terreno las explotaciones mineras que llevan extrayendo pirita desde tiempos romanos, hoy en día abandonadas por falta de rentabilidad.

Antes de entrar al núcleo urbano sale un desvío hacia el Puerto de Portmán  el cual desemboca en una aparcamiento junto al club náutico. Este lugar llama la atención ya que no hay barcos, ni agua, ni gente… tras un momento de confusión,  podrás observar como todo el parking está rodeado de bolardos oxidados que servían de amarre en una época en la cual las barcas flotaban en el agua. Para pode acceder a la playa es necesario coger un camino que sale junto al edificio del club náutico y que termina en una especie de aparcamiento que da acceso a la playa.

La primera impresión que te provoca este lugar es la de encontrarte en un lugar paradisiaco, por un lado el color negro de la arena y por otro la escasez de gente hacen que por momentos no te sientas en una playa de la Costa Cálida. La playa está limpia, el agua está clara y además dispone de un puesto de  socorrista. A simple vista parece un lugar virgen, en el cual no hay construcciones próximas y resulta fácil acomodar la toalla en pleno mes de agosto.

Tras una primera vista global del entorno descubrirás afloramientos de roca con aspecto oxidado, que en algunos casos toman una tonalidad amarilla y que surgen y resaltan sobre el terreno oscuro. Estos llamativos colores te invitarán a pasear por la arena  y a medida que profundizas en el terreno podrás observar algunos estériles (rocas de aspecto fundido) y pequeños fragmentos de azufre. Cuando estés en el centro de la playa y mires hacia Portmán, descubrirás una espectacular mancha amarilla que comienza con pequeñas franjas para convertirse  finalmente en un horizonte homogéneo de un amarillo intenso.  Seguramente este paisaje te sobrecogerá y si no eres conocedor del desastre acontecido en este lugar, buscarás una explicación natural a este fenómeno. Cuando lo analizas de cerca empiezas a investigar sobre el origen real que ha provocado el paisaje tan sorprendente y  extraterrestre que tiñe este lugar. Al fondo y en la ladera de la Sierra podrás observar antiguas  instalaciones mineras entre las que se encuentran los antiguos edificios de los que disponía la empresa francesa Peñarroya.

“Esta empresa llegó a Murcia a finales de los años 50 y convirtieron una sociedad: La Minero-Metalúrgica Peñarroya España SA,  propiedad de un banco francés con sede en Paris y una empresa cartagenera. Ambas construyeron uno de los lavaderos de mineral más grande del mundo, el Roberto. Trajeron nuevas técnicas más rentables, que básicamente consistían en la explotación a cielo abierto. Durante muchos años se extrajeron miles de toneladas de  galena y blenda de las entrañas de la sierra de Cartagena.

La sociedad, entre cuyos accionistas aparecían sólo dos españoles, Luis Figueroa y Pérez de Guzmán, conde de Romanones, y Carlos Figueroa y Castillejo, marqués de San Damián, consiguió sucesivas autorizaciones administrativas para realizar vertidos de estériles minerales en el mar. En tres décadas de vertidos desaparecieron 70 hectáreas de la bahía de Portman, sin que la empresa realizara ninguna regeneración. En esta época del desarrollismo español tampoco era costumbre, como cuenta un viejo minero, “mirar por esas cosas del medio ambiente”. Y al amparo de la floreciente actividad minera se desarrolló en la comarca de Cartagena un nuevo tejido industrial. La galena iba a la fundición Santa Lucía, la blenda a la planta de electrolisis de Española del Zinc y la pirita a las plantas de ácido sulfúrico de Explosivos Ríotinto.

De la minería vivía directamente el pueblo de La Unión (20.000 habitantes), creado a finales del siglo pasado a partir de cuatro poblados mineros, y miles de puestos de trabajo de las industrias de Cartagena.

Peñarroya, integrada ya en el consorcio Metaleurop, cuyo paquete mayoritario de acciones pertenece al grupo alemán Preussag, decidió liquidar gran parte de su división española en 1989. Acuciada por las presiones medioambientales (cese de vertidos, regeneración de la sierra y de la bahía, querella de Greenpeace por delito ecológico además de la oposición vecinal) vendió la división minera, material y terrenos incluidos, a una empresa recién creada por varios empresarios de Cartagena, Portman Golf, que se comprometió a mantener los puestos de trabajo durante seis años, siempre que la Administración -paralelamente- iniciara la recalificación de 30 millones de metros cuadrados, para construir en la zona una urbanización turística, en un punto virgen del litoral mediterráneo, situado entre la Manga del Mar Menor y Cartagena. Los cálculos del proyecto elevaron la cifra de inversión global a unos 500.000 millones de pesetas. El proyecto nunca llegó a iniciarse. Los 350 mineros empleados fueron despedidos a finales de 1991. Los chalés de los principales promotores de Portman Golf fueron incendiados. Peñarroya se va y los trabajadores lamentan el cierre. Se quejan de que el Gobierno “el de Madrid o el de Murcia” no haya comprado la fábrica y que ellos se han dejado la salud en el horno (la plantilla, para demostrarlo, intentó donar sangre pero no pudieron hacerlo por la alta concentración de plomo que llevan en sus venas). Los ecologistas lamentan los 50 millones de toneladas de estériles tóxicos vertidos en el Mediterráneo, que la sierra esté arrasada y que la querella por delito ecológico siga anclada en los tribunales.”

Fuente: Noticia diario El País

Todo esto levanta un agrio debate en el que se pueden plantear muchas cuestiones:

¿Dónde está el principio de quien contamina paga?

¿Por qué quieren construir un campo de golf, una urbanización…?

¿Qué intereses hacen que el proceso de descontaminación lleve retrasado 4 lustros?

¿Por qué se intenta ocultar este problema o no se le da la importancia que tiene?

¿Es salubre el baño, tumbarse en la playa, comer pescado o marisco de la zona?

¿Qué tipo de descontaminación se está haciendo?

Demasiadas preguntas y pocas soluciones a un problema que tiene la misma importancia que el desastre del Prestige o el de Aznalcollar y los mismos intereses que La Manga o Benidorm.

MACYP os invita a disfrutar del lugar ya que seguramente algún día los rascacielos o el Green del hoyo 6 nos impidan acceder a este paraje tan peculiar.

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